9.2.10

Dios salve a las Hortensias!




Presas de una fama terrible, eran arrancadas sin piedad. “Donde crecen hortensias, las solteras nunca se casan”, sentenciaban las abuelas y las tías a coro. Pero su belleza pudo más, y el tiempo fue disipando estos infames temores.
Son bellas en todas sus formas, azules (dependiendo de la acidez del suelo), blancas, verdosas (al perder su color) o secas en ramos. Elegantes como ninguna, combinan de maravillas con los frescos nardos, y como ramo de novias…son una excelente opción por su larga duración.
Dios salve a las Hortensias!

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