Hace tres años, una mañana de junio muy fría pero
de sol radiante, preparé esta misma sopa para mi querida amiga Sole Allami. Ella hizo las increíbles fotos de esta receta para revista La Fuga,
pasamos un rato inolvidable, charlando y compartiendo rica comida. No
puedo dejar de decir que Sole es una de mis fotógrafas argentinas
preferidas, no se pierdan su obra, es hermosa.
Esta
sopa es la preferida de mi mamá y en invierno es uno de los platos
habituales en mi cocina, siempre me sugiere sutilmente y con su delicado
encanto que la prepare -¿...cuanto hace que no preparas la sopa de
cebollas?…- mientras le brillan los ojos........, es muy poco lo que
pide a cambio de tanto, y claro le doy el gusto.
La
preparo casi siempre de memoria, pero esta vez tome la revista , seguí
mis propias indicaciones al pie de la letra…y quedó deliciosa.
Realmente
es un fiel reflejo de cómo la preparo habitualmente, porque la cocina
es una cuestión de práctica y de costumbres…y seguramente la escribí
casi de memoria.
Hoy les dejo la receta, tal cual salió en la revista, hace ya tres años, solo cambie el pan por uno libre de gluten.
Que la disfruten.








