
Una tarde agradable, compartida con alguien genial y que realmente me hizo sentir muy cómoda. No siempre tenemos la suerte de abrir las puertas de nuestro hogar a seres llenos de chispa y luz, esto es para mí “Vero Mariani”, una persona increíble con don de gente, como quedan pocas. Amable, divertida e inteligente. Fue un placer ser su anfitriona.

Recibir es un arte, pero es también cuestión de práctica.
Creo que el ser anfitrión acarrea algunas responsabilidades. Es el responsable de hacer sentir cómodo al comensal, y ver que todas sus necesidades estén cubiertas, para que este pase un rato agradable. Cosas tan simples como, en invierno ofrecer algo caliente que reconforte el cuerpo y el alma, o algo bien fresco en verano. Estar atentos a la copa de nuestro invitado, siempre debe estar llena. Mantener una charla agradable y amena sin preguntas indiscretas. Todas estas pueden parecer obviedades, pero no siempre se tienen en cuenta.
Por supuesto, presentar una buena mesa, llena de detalles y usando la mejor vajilla, hará saber a nuestro comensal que fue un placer recibirlo.
Ser anfitrión debería ser un disfrute, si lo sufren o se estresan algo anda mal. Más allá de todo el trabajo que demande, al momento de sentarnos a la mesa debemos poder transmitir serenidad y convertir ese rato en un momento inolvidable.
En este caso armé un pequeño menú degustación que consistía en: Té helado, muffins, frutillas frescas, cookies navideñas (próxima entrada), cheescake con frutos del bosque y por supuesto Macarons.
El cheescake es el mismo que preparé para el Cumple de Olivia, y aprovecho este post para dejarles la receta.
Espero que todos puedan disfrutar de recibir a alguien especial en estos días de fiesta y familia. Les dejo un link para que vean más fotos.
















